EQUINOTERAPIA PARA NIÑOS CON PROBLEMAS DE INTEGRACIÓN SENSORIAL

¿En qué puede ayudar a un niño sesiones de equinoterapia, especialmente si es diagnosticado con problemas a nivel de integración sensorial?

Para dar respuesta a esta pregunta, empecemos por el principio y definamos en que se basan estos dos conceptos.

La equinoterapia se trata de una terapia integral, en la que por medio de actividades dirigidas conseguimos guiar al usuario hacia nuestros objetivos generales y específicos que previamente hemos valorado, de acuerdo a sus necesidades. Interfiere directamente en el área motórica, cognitiva y conductual del usuario. El caballo es el agente externo que nos facilita que lleguemos a nuestros objetivos pautados.

La integración sensorial es un proceso neurológico que integra y organiza todas las sensaciones que experimentamos de nuestro propio cuerpo así como del exterior (gusto, vista, oído, tacto, olfato, movimiento, gravedad y posición en el espacio) y que recibimos de forma continuada,  con el fin de responder de forma eficaz en relación a los datos sensoriales recibidos.

Todos estos sistemas unidos entre sí funcionan para recibir, modular y dar una respuesta adecuada ante un estímulo. Son muy importantes desde que nacemos ya que nos dan información de nuestro cuerpo y del exterior, nos ayudan a aprender sobre el medio que nos rodea y dar respuestas adecuadas.

En la infancia, el proceso de la integración sensorial se desarrolla en el día a día mediante la realización de las actividades de la infancia. Cuando existen déficits en integración sensorial, hay problemas en el aprendizaje, afectando directamente a su desarrollo y comportamiento. Estos problemas pueden darse en el registro de la información, en la fase de la modulación o regulación, la discriminación o la integración de esa información sensorial. Por eso la causa de un déficit puede ser debido a diferentes sistemas y fases. Por tanto estos problemas suelen ser debido a causas multifactoriales.

¿QUÉ BENEFICIOS APORTA LA EQUINOTERAPIA PARA NIÑOS CON PROBLEMAS DE INTEGRACIÓN SENSORIAL?

Gracias al sentido del tacto percibimos las características del caballo, las texturas de las diferentes partes de su cuerpo, si el pelaje es suave o áspero, si esta mojado o seco. Las diferentes sensaciones a nivel táctil de las crines, cola u orejas. Mediantes distintos materiales utilizados en la actividad podemos incluir más texturas, ya sea con aros, pelotas, velcros….

Las actividad de cuidado del caballo, es una gran aliada si queremos desarrollar toda esta estimulación ya que se promueve las sensaciones del tacto a partir de actividades como el cepillado, la limpieza de cascos, la utilización de diferentes materiales como cepillos, rasquetas, e incluso champús. Todo esto hace que la
actividad sea rica en diferentes estímulos, favoreciendo un mayor vínculo emocional.

Otro aspecto importante del sentido del tacto, es la temperatura, cuando el niño está encima del caballo le proporciona calor corporal que se transmite al cuerpo del individuo, esto favorece directamente a la relajación y elongación de músculos, tendones y ligamentos de nuestro cuerpo especialmente en miembros inferiores.

El sentido vestibular se encarga de orientar nuestro cuerpo en relación con el espacio, y de mantener una posición correcta de nuestra cabeza en relación con la gravedad. Es el encargado de mantener un buen tono postural y de equilibrar nuestro cuerpo según nos movemos en el espacio, al igual que se ocupa de coordinar ambos lados del cuerpo. Los impulsos rítmicos y tridimensionales que nos ofrece una sesión de equinoterapia para niños, activa esos receptores, para crear reacciones de enderezamiento y equilibrio. Además el patrón de locomoción del caballo es muy semejante al patrón de la marcha en personas. Todo esto favorece al aprendizaje de nuevas pautas de movimiento de nuestro cuerpo con respecto a nuestro espacio.

Así el paso del caballo crea una activación de este sistema, desarrollando nuevas respuestas y aprendizajes según los diferentes movimientos del caballo. Favoreciendo una buena postura de tronco y cabeza.

El sentido de la propiocepción, íntimamente ligado al vestibular, es quien da la información de la posición y movimiento de las distintas partes de nuestro cuerpo en cada momento. Es el encargado de guiar los movimientos de brazos y piernas sin tener que observarlos. Sincroniza y ajusta los movimientos, por ejemplo en caso de una caída, o subir escaleras. Está muy ligado al aprendizaje de destrezas manipulativas tales como coger un lápiz, o atar un cordón. La transmisión del movimiento del caballo permite la activación de receptores sensoriales de la información vestibular, lo cual nos ayuda a crear y modular las respuestas posturales y de equilibrio, que necesita un niño para mantenerse encima del caballo, al igual que promueve y estimula la diferenciación de las distintas partes de nuestro cuerpo con respecto a la posición del caballo en movimiento.

Una actividad basada en la secuenciación y diferenciación de partes del cuerpo, activa el sistema vestibular y propioceptivo, consiguiendo nuevos patrones de movimiento y un aprendizaje de una forma rítmica. Por ejemplo, pedir al niño, una vez encima del caballo y al paso, que se mantenga con los brazos abiertos a cada lado del cuerpo durante un espacio de tiempo e ir intercambiando diferentes movimientos con los brazos. Otra actividad es hacer cambios posturales encima del caballo mientras el caballo sigue al paso.

Otro factor importante es que mediante la equinoterapia se refuerza la motivación intrínseca del niño, gracias al caballo que funciona como agente motivador y a las actividades generadas siempre desde el juego.

Una persona que observe la terapia desde fuera no se dará cuenta de qué procesos se activan y hacia qué objetivos va enfocada la actividad, por tanto el niño parece que solo juega. Siendo muy importante que el niño finalice la sesión motivado y contento, pensando en volver a jugar encima del caballo”

Como hemos visto en este artículo una sesión de equinoterapia para niños con problemas de integración sensorial, aporta grandes beneficios para su desarrollo y aprendizaje, pudiendo ayudar al cerebro del niño a organizarse para que pueda establecer respuestas adecuadas a su medio. Y así mejorar en todas sus actividades de la vida diaria.

Artículo realizado por Tania Morcillo