Una mujer adulta abraza a su caballo durante una sesión de equinoterapia

Equinoterapia
para adultos

También para los mayores

A quién ayudamos

Terapia con caballos para adultos

La mayoría de la población piensa que las personas que se pueden beneficiar de los tratamientos en un ambiente natural, como la equinoterapia, son las que tienen diagnósticos de autismo (TEA), TDA/H, síndrome de Down, retrasos en el desarrollo o parálisis cerebral.

Sin embargo, todavía se desconoce, sobre todo por la escasa investigación científica, el importante crecimiento a nivel emocional que puede aportar el caballo y la terapia con animales a personas con ansiedad y con trastornos relacionados.

Con el caballo se pueden alcanzar metas de gran importancia y a corto plazo, creando una conexión con el animal y sintiendo que tiene actitudes muy parecidas a las del ser humano, como los comportamientos receptivos y sociales, incluidos los instintos de libertad, curiosidad y juego.

Ansiedad y trastornos relacionados

Una opción frente a la terapia tradicional

Muchas de las personas con trastorno de ansiedad u otros trastornos relacionados que nos contactan nos comentan que no están muy satisfechas de la terapia tradicional y aquellas que comienzan tratamientos suelen abandonar por diferentes razones. Sin embargo, la equinoterapia utilizada correctamente, junto con otros tipos de intervenciones, puede ser eficaz y por tanto, una opción revolucionaria.

La ansiedad se puede manifestar de formas muy diferentes, algunas son más comunes y visibles, y otras más ocultas y disfrazadas. La manifestación depende en gran medida de las características de la persona, de su etapa de desarrollo cognitivo y emocional y de su historia socio-cultural. Está en la habilidad del terapeuta poder leer los síntomas del trastorno de la mejor manera posible, para poder sacar de cada persona sus virtudes y optimizarlas, y que aprenda nuevas estrategias y alternativas para enfrentarse a las dificultades cotidianas o las situaciones que le generan ansiedad.

Personas mayores

Envejecimiento activo y saludable

La terapia con caballos también acompaña a las personas mayores. Son intervenciones orientadas a mantener la movilidad, preservar las capacidades cognitivas y promover el bienestar y el estado de ánimo, con el caballo como motivo para moverse, salir de casa y relacionarse.

Según las capacidades de cada persona, trabajamos pie a tierra, en la cuadra, o a caballo, siempre con un plan individual que empieza con la sesión de valoración.

Cómo lo trabajamos

¿Cómo sería posible conseguir todo esto con el caballo?

Sesión de equinoterapia con una persona adulta pie a tierra junto al caballo

Pie a tierra, en la cuadra

En primer lugar, es muy importante planificar un trabajo terapéutico que no sea solamente montando a caballo, sino que prevea un planteamiento de sesiones también en la cuadra con tareas de cuidados. De hecho, es una parte fundamental del tratamiento que la persona tome confianza con el animal también pie a tierra, tocándole y cuidándole; sintiendo el calor del cuerpo del caballo, las diferentes texturas del pelo, viéndose capaz de poder acercarse al animal con la justa carga emotiva, sin estar nerviosa, ni tener miedo, aprendiendo a autorregularse tanto a nivel emocional como a nivel conductual.

Puesto que el caballo es un animal grande al que muchas personas le tienen respeto, trabajar a nivel emocional permite enfrentarse al desafío a través de la comunicación no verbal, la misma que estas personas suelen utilizar para evitar exteriorizar sus problemas, sus miedos y sus ansiedades en otras situaciones.

Reducir la respuesta ansiosa

Los caballos, como las personas, más aún aquellas que sufren trastornos de ansiedad, sienten el peligro y ante él su primera respuesta de actuación es la huida. Todos experimentamos situaciones temerosas o fuera de nuestra zona de confort en algún momento, pero debemos ayudar a reducir la respuesta ansiosa y los pensamientos automáticos de evitación o huida, fomentando la autoestima. Esto es posible respetando los tiempos de cada persona, observando modelos positivos y dejándonos contagiar de la tranquilidad del animal.

El estrés se puede describir como una respuesta fisiológica del organismo humano a situaciones percibidas como amenazantes, donde el individuo actúa con mecanismos de defensa para afrontarlas como, por ejemplo, aceleración del corazón, nerviosismo, sudoración, inquietud…

Elegir una nueva actividad como cuidar un caballo, aprender sobre él, conocerle y montarle, aporta cierta sensación de dominio, que genera en el sistema nervioso central un proceso químico de liberación de endorfinas necesarias para la relajación y la sensación de bienestar.

Nuevas conductas, nuevos retos

Debido al malestar que les genera, las personas con frecuencia evitan los quehaceres u otras responsabilidades que les producen sufrimiento, pero con la ayuda del terapeuta y del caballo pueden experimentar nuevas conductas, de manera tal que no se perpetúe su ansiedad al pensar en regresar a esas actividades.

Trabajando, tanto a nivel físico como a nivel cognitivo, la coordinación, la planificación y la comunicación activa, se ayuda a la persona a desviar su atención de su ansiedad, comenzando por buscar una estructura que fomente un sentimiento adecuado de responsabilidad y la haga sentirse capaz de llevar a cabo las tareas y enfrentarse a los retos.

A caballo

Para lograr un buen nivel de confianza y autoestima, necesarios para enfrentar la ansiedad que sufren estas personas, se añade también en las sesiones de terapia ecuestre la parte de montar a caballo.

Gracias al contacto con el animal y su calor corporal, es posible alcanzar una distensión y relajación muscular, favoreciendo una sensopresión táctil que, según algunas teorías, simula el calor materno y, junto al movimiento rítmico del caballo, produce una sensación de seguridad y protección, favoreciendo la aceptación y confianza hacia los demás y a uno mismo. Además, el paso del caballo permite una transmisión de impulsos rítmicos por la columna vertebral hacia la cabeza, facilitando un enderezamiento del tronco y generando reacciones de equilibrio.

En definitiva, estar luchando todos los días contra el estrés implica un deterioro tanto a nivel psicológico y emocional como a nivel físico. Sin embargo, gracias a la equinoterapia las personas con trastorno de ansiedad pueden lograr una condición de bienestar a través de una relación con el caballo.

Texto de Laura Hernández, psicóloga del equipo de Al Paso.

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